Por primera vez en la historia de la humanidad,
más de 1 000 millones de personas ―concretamente
1 020 millones― padecen subnutrición en todo el mundo.
Esa cifra supera en casi 100 millones la cifra del año pasado y
equivale a una sexta parte aproximadamente de la población
total del mundo.
A menos que se adopten de inmediato medidas correctivas
sustanciales y sostenidas, el objetivo de la Cumbre Mundial
sobre la Alimentación (CMA) de reducir el número de
personas hambrientas a la mitad ―hasta un máximo de
420 millones de personas― para el año 2015 no se alcanzará.
Las últimas estimaciones de la Organización de las Naciones
Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) sobre el
hambre muestran un considerable deterioro de la tendencia
observada en los últimos 10 años, que ya era desalentadora.
El repunte de la inseguridad alimentaria que se ha producido
en 2009 pone de relieve la urgencia de encarar las causas
profundas del hambre con rapidez y eficacia.
La crisis económica mundial en el centro
La actual ralentización de la economía mundial, que sigue a
la crisis de los alimentos y los combustibles y coincide en
parte con ella, está en el centro del fuerte aumento del
hambre en el mundo. A consecuencia de la crisis se han
reducido los ingresos y las posibilidades de empleo de los
pobres y ha disminuido considerablemente su acceso a los
alimentos.
El aumento del número de personas subnutridas no es
resultado de limitaciones en los suministros internacionales
de alimentos. Según las cifras publicadas recientemente en
Perspectivas alimentarias de la FAO, la producción mundial
de cereales en 2009 será elevada, aunque ligeramente
inferior a la producción récord del año pasado, que fue de
2 287 millones de toneladas.
Al disponer de menos ingresos, los pobres tienen menos
posibilidades de comprar alimentos, especialmente donde
los precios de los mercados internos son todavía
persistentemente elevados. Si bien los precios de los
alimentos a escala mundial se han reducido en comparación
con los niveles máximos alcanzados a mediados de 2008,
siguen siendo elevados con arreglo a los niveles históricos.
Cabe señalar también que en muchos países en desarrollo los
precios locales han tardado más en caer . Al final
de 2008, los precios internos de los alimentos básicos aún
eran, en promedio, un 24 % más altos en cifras
reales que dos años antes, y esto era cierto para
una variedad de importantes productos alimenticios.
Las consecuencias de, por una parte, la reducción de los
ingresos como resultado de la crisis económica y, por otra
parte, los elevados precios de los alimentos han resultado
devastadoras para las poblaciones más vulnerables del
mundo.
¿Qué hace que la actual crisis económica sea
particularmente grave?
En varios aspectos, la crisis actual no tiene precedentes
históricos. En primer lugar, sigue a una crisis mundial de la
seguridad alimentaria que fue principalmente el resultado
de aumentos rápidos y marcados de los precios de los
alimentos básicos, durante el período 2006‐08, que no
estaban al alcance de millones de pobres. Los mecanismos
que utilizan normalmente las familias para hacer frente a
conmociones económicas ya están sometidos a una enorme
presión.
En segundo lugar, la crisis está afectando a gran parte del
mundo simultáneamente. Cuando las crisis económicas se
limitan a determinados países, o varios países de una
determinada región, los gobiernos pueden recurrir a
instrumentos tales como la devaluación de la moneda, los
préstamos o el aumento del uso de la asistencia oRicial para
afrontar los efectos de la crisis. El alcance de esos
instrumentos es más limitado en el caso de una crisis
mundial.
En tercer lugar, como los países en desarrollo se han
integrado en mayor medida en la economía mundial desde
el punto de vista Rinanciero y comercial, están mucho más
expuestos a los cambios en los mercados internacionales.
Una caída en la demanda o la oferta a escala mundial o las
restricciones en la disponibilidad de créditos como
resultado de la crisis tienen repercusiones inmediatas para
los países en desarrollo.
Fuente: http://www.fao.org/fileadmin/user_upload/newsroom/docs/Press%20release%20june-es.pdf
La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación www.fao.org
miércoles, 24 de junio de 2009
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